miércoles, marzo 06, 2013

Otacon, esto no es una clase de matemáticas

Me aburro, escribo esto por esa razón.

Vale, en realidad es porque cierta persona está jugando al Ni No Kuni: La Ira de la Bruja Blanca delante de mi y mientras escribo esto no estoy mirando la pantalla y spoileándome (básicamente es la historia de Marco versión Ghibli, con amor y amistad por un tubo).

Las despedidas solo son anuladas por los reencuentros, no puedo escribir cosas personales en el blog en el que colaboro ni en ningún otro, supongo que el lugar adecuado es este. Aquí es donde está todo, tanto lo bueno como lo malo (lo peor es al principio, luego va mejorando la ortografía y todo sale a pedir de Milhouse). Venga, que voy:

Por fin me gusta conducir y soy alucinante al volante (pareado). Vale que solo cojo el coche para viajes largos, vale que no tengo un Ford Fiesta pero joder, por primera vez estoy cómodo. Aún así, le debo mucho al transporte público, yo diría que mis futuros hijos le deben mucho al transporte público. Si algún día algún hijo mío llega a Presidente del Mundo, líder de la resistencia contra las máquinas u otro cargo similar, le obligaré a pronunciar un discurso de duración moderada dándole las gracias al "ente" de los transportes públicos, ya que sin él probablemente no habría podido nacer y el mundo habría quedado a merced de vete tu a saber qué seres maléficos con múltiples tentáculos.

Lo de divagar no lo he perdido. Es más, según dicen es mi rasgo más atractivo después de la habilidad de saber cosas que no me corresponden y las ojeras (esto último lo escribo contra mi voluntad bajo pena de hostia fina).

He pasado de creer en las casualidades a no hacerlo, para después volver a creer en ellas fervientemente como si de una película Disney se tratase. Las personas tendemos a creer en lo que necesitamos en cada momento, por eso el hombre ha inventado dioses a lo largo de milenios.

Hablando de dioses, mi nuevo Dios es un té que venden en la tienda de té más chunga y escondida de la ciudad. Solo con ir allí he mejorado mi sentido de la orientación y mi percepción espacial como si entrenase en una sala especial en la que un día normal equivaliese a un año dentro (si, chiste de Dragon Ball, superior a mis fuerzas).

Tengo unos amigos que no me los merezco, aunque casi ninguno de ellos vaya a leer esta mierda, solo puedo agradecerles el aguante que han tenido conmigo y con mis idioteces hasta que le han podido pasar el testigo a otra persona más cualificada para tratar mi enfermedad mental no diagnosticada. Os habéis adaptado muy bien a mi viaje de ida y vuelta de la adolescencia, posterior madurez y asentamiento en mundo de fantasía de veinteañero. Supongo que podría decirle a mi futuro hijo que os enchufase de vicepresidentes ejecutivos o de oficiales del ejercito de resistencia contra las máquinas, el futuro es incierto.

Parece que es hora de dormir o lo lamentaré, pero antes os voy a comentar algo curioso:

La expresión en inglés "mad as a hatter", en español "loco como un sombrerero", viene de que en los siglos 18 y 19 la fabricación de sombreros implicaba estar continuamente expuesto a mercurio. El hecho de convivir con este elemento, hacía que debido a su toxicidad los sombrereros y los trabajadores de las fábricas de sombreros acabasen envenenados por el mercurio, cuyo síntoma eran la demencia. La expresión se hizo popular para denominar a los locos en la época.

Como bien habréis enlazado si sois personas de bien, el Sombrerero Loco de Alicia en el País de las Maravillas está basado en hechos reales, bueno, más o menos. Esto es una de las muchas anécdotas que puede uno descubrir siendo traductor, hay otras que te quedas con el culo aún más torcido.

Por cierto, el otro día leí que Lewis Carrol era uno de los sospechosos de ser Jack el Destripador. Buscadlo si no me creéis.

Igual escribo algo como no escribo nunca más, tendréis que quedaros con la duda.

Los fabricantes de relojes también sufrían de envenenamiento por mercurio, así como dato.

miércoles, agosto 08, 2012

101

Esta será la última entrada de este blog, la 101.

He decidido cerrarlo y empezar otra cosa así como he decidido cerrar y cambiar muchas cosas últimamente, unas indefinidamente y otras no tanto, siempre he sido un optimista.

Me lo he pasado muy bien escribiendo aquí durante gran parte de mi adolescencia y juventud (?). Las cosas como son, se que os habéis reído bastante tanto con mis buenos momentos como con mis no tan buenos, incluso con mis ñoñerías.

Pero ahora que han cambiado tantas cosas en tan poco tiempo y que quizá lo que más ha cambiado sea este personaje que escribe, creo que la andadura de este blog de mucha risa como me gustaba llamarlo ha llegado a su fin.

¡Pero no lloréis! Tengo un sustituto, bueno, dos.

Voy a colaborar en el blog de mi amigo @hel_blade desde ya, comentando películas de esas que hacen llorar lágrimas de sangre al más pintado y provocan el cáncer en los objetos inanimados, ahí tenéis la dirección para que os echéis unas risas: http://hellito.blogspot.com.es/ No me va a pagar, es lo malo, pero con mi trabajo sobreviviré en este entorno hostil y frío como un infierno japonés.

Por otro lado, he abierto un nuevo blog, está ahora mismo sin terminar pero bueno para explayarme me vale: http://mindfuckedworld.blogspot.com.es

¿La razón? La verdad es que aquí va a empezar a hacer un frío del carajo de un momento a otro y os aseguro que no pienso morir congelado, escribir es más bonito que la hipotermia y por supuesto más sano para el tirillas en que me estoy convirtiendo.

Nos leemos.

martes, octubre 11, 2011

Nuria

Esta es la entrada número 100 de este blog y por ello he querido hacer algo especial para la persona que más quiero en el mundo, para Nuria:

Es curioso como cuando menos te lo esperas, sin proponértelo, puedes llegar a conocer a la persona que marcará tu vida para siempre. Eso mismo me pasó aquel martes y trece, un punto de inflexión en nuestra vida. No podía imaginar que ese día, tan normal como cualquier otro en apariencia, me daría la oportunidad de conocer a una chica tan maravillosa como ella, como mi Nuri.

Así fue, todo lo que creíamos saber el uno del otro no fue más que la punta de iceberg, de repente nos conocimos como siempre tenía que haber sido, sin artifícios y sin palabras veladas, tal como éramos. Como si todo se hubiese alineado para que nos encontrásemos en ese preciso momento, tan perfecto, tan nosotros.

Estoy enamorado de una forma como nunca he sentido. Me siento tan vivo que a veces tengo que pellizcarme para dejar de pensar que todo es un sueño del que no quiero despertar ya que mi mundo nunca volvería a ser el mismo sin ella, estaría incompleto, inacabado, me faltaría la mitad de mi ser.

Yo la quiero con todo lo que tengo y ella me quiere a mi de la misma manera, simplemente es así como es y será, amar y ser amado, amor del bueno sin reservas. Nuria tiene todo lo que le pido a la vida, vida a la que le debo un favor muy grande por haberme conducido hasta ella, aunque dando un rodeo, lo que importa es que finalmente nos ha juntado. Gracias a quien o a lo que corresponda por eso.

¿Os preguntaréis por qué la quiero tanto verdad?

Es buena, es amable, es cariñosa, es graciosa, gusta del buen cine y la buena música, de zombies y de ninjas de colores (¡si!), es guapa a más no poder (la expresión de su cara es tan dulce que muero), podemos hablar y reirnos de todo durante horas, me quiere, yo la quiero y es lo mejor que me ha pasado en la vida. Podemos vernos reflejados en los ojos del otro, somos iguales en lo bueno y en lo menos bueno, como si hubiesemos sido cortados por el mismo patrón y este se hubiese perdido para nunca volver a usarse. Dos únicos trazos iguales que se encuentran en la inmensidad a pesar de todo el caos, juntándose para formar uno solo.

Te quiero Nuria.

La mejor mano, imposible perder

Por cierto, ¿sabíais que mi nombre tiene todas las vocales? Nuria si lo sabía.